Pirry ha sido un testigo de la guerra que viven en el barrio Juan XXIII,  ya que su tienda de abarrotes y legumbrería, quedan en todo lo que fue una frontera invisible entre la divisa y la Quiebra. Pero ahora también  le ha tocado vivir en medio de la convivencia y la tranquilidad, pues con su alegría tambien a ayudado a fortalecer la paz.

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