¿Cuál es el papel de un medio comunitario en la sociedad Colombiana? Decía Amparo Díaz, una mujer sensible y a la que hoy le hacemos nuevamente un homenaje con este premio:  “Mi sueño es poder ayudar a la gente, ser útil a la paz y a la reconciliación en mi país. Quiero ser parte de la transformación y de las soluciones para que cada vez más gente sea feliz.”  Y para la Esquina radio esa es precisamente la consigna, ESCUCHAR PARA CONTAR LA VIDA.
Era inicio de año, cuando subimos al barrio Bello Oriente para el primer encuentro con el grupo de mujeres que harían parte del proceso de cocinando. Doña Elvia nos recibió en la sala de su casa, que esta ubicada en un filito, luego de subir un camino de tierra. Es la primera casa de muchas otras que continúan hacia arriba de la montaña en la comuna 3 de Medellín.
De antesala nos encontramos con un fogón de leña construido con dos adobes y luego la sala en piso tierra, bancas y sillas alrededor, porque es una sala abierta para sus vecinos. Y en el cuarto siguiente la cocina, con un fogón de leña más amplio, en donde convierte sus memorias y saberes en platos de comida para su familia.
Éramos 19 mujeres que sentadas en la banca de la sala permanecíamos en silencio. Uno de nuestros compañeros encendió las velas en el centro del salón al mismo tiempo que encendió los micrófonos e invitó a que nos paráramos y he hiciéramos en círculo. Respiramos varias veces, encontrando calentar el aliento, caminamos por el espacio y luego inesperadamente pidió que nos hiciéramos masajes unos a otros y allí aparecieron las risas. Risas y murmullos llenaron el espacio.
– Haber yo le quito esa amargura
– Vea, ahí no me toque que me da risa
Y la risa fue suficiente para romper los silencios, para que los recuerdos se empezaran a compartir. Elvia tomó el micrófono ubicado en el centro de la sala y con un poco de temor empezó a contar su llegada al barrio; y así cada mujer. Y en cada recuerdo el olor de una hierba, el sabor del pescado y el coco, el nombre de un padre, la fecha de nacimiento de un hijo, el sonido de la quebrada que se dejó. Mientras cada mujer recordaba en voz alta, las demás escuchaban; algunas apretando las manos entrelazadas y otras con una sonrisa y el ojo aguado.
Allí la palabra se hizo cuerpo y después de contarse, otras palabras empezaron a cruzarse:
-¡Ay! a mi también me tocó dejar mis animalitos
Días después, estos recuerdos se emitieron por la emisora, cargados de las energías de ese encuentro.
Y si nos vamos hacia atrás en el tiempo,  en la comuna 13, en el barrio La Quiebra una niña de 8 años y su madre nos enseñaron el poder de transformar nuestras propias historias. Doña Diana, sin más que el amor, los libros y los sueños, se propuso cambiar la historia de sus hijos, integrantes de nuestro primer colectivo infantil.
Cada día bajamos de las laderas de Medellín con la emoción y la esperanza en todo el cuerpo y la cabeza. Con la convicción de que lo que hacemos como emisora comunitaria es comunicar la vida.
Comunicar la vida son esos sentidos y significados que se cruzan en el encuentro con los otros que se sorprenden a si mismos con sus historias, que resignifican sus territorios en cada paso, que resignifican las historias comunes.  Comunicar la vida es eso que hacemos con cada pregunta, donde la gente expresa sus propios conceptos sobre diferentes temas, es cuando los juegos en la calle se convierten en historias, cuando las mujeres adultas que no saben escribir reconocen el poder de su palabra hablada y sus memorias, se unen para bailar y lavar un pasado ante los ojos de un público que las escucha con atención, a través del radioteatro.
Comunicar al vida es llenar de aliento nuestro dial, ese que se nos queda en el cuerpo, el corazón y la mente después de cada encuentro con la gente en sus territorios. Porque no hay otra forma sino seguir caminando, subiendo escalas y pendientes, seguir huyendo de los perros, seguir descubriendo el sabor de las empanadas de cada barrio, seguir escuchando una vida que se abre tras una pregunta y que nos interpela a diario por nuestro hacer y objetivos como radio comunitaria.
En esta Esquina la comunicación es un encuentro permanente con la vida del otro que se hace palabra y vive su ciudadanía.  Por eso la Esquina Radio no se escucha en dial sino a través de las voces de la gente que habita y construye este país.
Jesús Martín Barbero decía, que el desafío para los comunicadores en Colombia es poner “aquel país roto a contar”. Y hoy para La Esquina Radio sigue siendo el reto, no sólo que las comunidades se cuenten, se narren, sino que al mismo tiempo, en esas historias que se hacen públicas estas comunidades sean tenidas en cuenta y reconocidas como ciudadanos de derechos y generadores de cambios.
En este caminar, La Esquina Radio ha aprendido que la única forma de comunicar de manera justa es escuchando. Escuchar lo que el otro dice porque todo en nuestra ciudad dice.  Es un discurso que se pinta, que se camina, que se levanta en los edificios, que se sienta en las calles, que se asoma en las laderas, que en ocasiones enmudece pero que permanece en el color de los ladrillos, en las formas de los cabellos y cuerpos de mujeres y hombres de siempre y de los que han llegado con el tiempo.
Todo en nuestra ciudad dice, se escucha en los juegos de los niños, en el hip hop de los jóvenes; se escucha en los cantos de los pájaros y aguas de las veredas y en los acentos diversos que habitan las empinadas montañas, voces negras e indígenas que con el tiempo han dado a nuestra ciudad niños con acento paisa.
Somos una radio en la que nos preguntamos por las realidades de nuestras comunidades y generamos nuestras propias maneras de contar, para incidir en las transformaciones sociales de nuestro país. Somos una radio comunitaria que hace de la comunicación un acto político, donde se gestan acciones para el cambio social.  De ahí que este medio de comunicación, busca reforzar los valores humanos y los derechos colectivos, y a partir del derecho a la comunicación construir comunidades de diálogo y participación.
Así que hoy públicamente nos seguimos comprometiendo en seguir transitando el dial y las calles para que la comunicación sea un derecho de todos y cada uno de los colombianos, y que las radios comunitarias abran sus micrófonos para que miles de voces se unan y construyan un país mas justo.
Seguiremos parados en esta Esquina esperando a que la ley de radio comunitaria o incluso una ley de comunicación comunitaria, sea una de esas historias para contar.

GRACIAS POR RECONOCER QUE NUESTRAS VOCES TAMBIÉN CONSTRUYEN ESTE PAÍS

 

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