Los recicladores entre las restricciones propias de la emergencia sanitaria por el COVID-19 y la indiferencia y desidia institucional y social

Los recicladores entre las restricciones propias de la emergencia sanitaria por el COVID-19 y la indiferencia y desidia institucional y social

Las condiciones de marginalidad y pobreza, son una constante en la población de los recicladores en Colombia, situación que se profundiza no solo por las condiciones propias originadas por la pandemia del COVID-19, frente a las cuales las organizaciones de recicladores han dado una respuesta positiva de organización, para mantener la actividad de aprovechamiento como parte del servicio de aseo, han adoptado los protocolos de seguridad, implementado medidas de salubridad y entrega de implementos de protección, han adoptado medidas para garantizar la seguridad alimentaria de la población de recicladores adultos, en medio, en la mayoría de los casos, de la indiferencia social e institucional y el poco reconocimiento que se hace de su labor ambiental, económica y social.

A casi 10 años de los mandatos de la corte constitucional, a través del auto 275 de año 2011, para que se formalizara el sector, se implementara acciones afirmativas en favor de la población de recicladores, se reconociera desde el punto de vista tarifario su labor, y se implementaran procesos para hacer del reciclador verdaderos empresarios del reciclaje, las condiciones de marginalidad se mantienen y tienden a profundizar, pues si bien se adoptaron medidas como reglamentar la actividad, incluir el aprovechamiento como parte de la tarifa de aseo, entre otras; la realidad es otra, como casi siempre sucede en nuestro gran macondo, y en nuestra cultura santanderista de formular normas y ley desde el punto de vista formal, pero que materialmente no cumplen sus efectos , pues a veces impera más el principio imperativo de la corrupción, hecha la ley, hecha la trampa, que el favorecimiento a quienes realmente debe beneficiar, y es precisamente esta la situación que viven hoy los recicladores y muchas de sus organizaciones, con la aparición de empresas de aprovechamiento, y el montaje de rutas reciclaje por parte de las empresas de aseo, con el consecuente desplazamiento de las rutas tradicionales de los recicladores, que han mantenido históricamente; la aparición de aparentes empresas con el rotulo de recicladores, en beneficio de unos cuantos mercaderes de derechos, la aparición de plataformas virtuales, entrega inteligente de residuos, que en algunos de los casos se promocionan con el aparente beneficio de los recicladores pero que en el fondo los margina y limita el acceso cierto y seguro al material, la actitud mezquina, de algunas industrias, centros comerciales, urbanizaciones de entregar el material reciclable a cambio de una remuneración, cuando es estrictamente prohibido; aunado a ellos las condiciones del mercado y venta de los residuos aprovechables, con la imposición de precios, bajo el argumento pueril del mercado de materias a nivel internacional, lo que ha llevado por ejemplo a que el año inmediatamente anterior, los precios tuviesen una disminución del más del 50%, en detrimento de las condiciones del reciclador, para no hablar de la falta de cultura ciudadana en la separación de los residuos en la fuente, su presentación en horarios y frecuencias diferentes establecidas para su recolección.

Como sociedad estamos en mora de pagar el pasivo social y el reconocimiento ambiental y económico de la labor de los recicladores, como sociedad tenemos un imperativo ético hacia esta población, de implementar acciones que realmente superan las condiciones marginalidad y pobreza a los que de manera directa o indirecta los hemos sometido, se hace necesario desarrollar desde nuestra esferal individual y colectiva pequeñas acciones como separar los residuos, presentarlos en bolsas diferentes para su recolección, exigir al administrador de la copropiedad que se priorice para la recolección de los residuos a las organizaciones de recicladores formalizados, no exigir compensación por la entrega de los residuos, identifique al reciclador de su zona, ello seguramente redundara en la dignificación del trabajo del reciclador, del mejoramiento de sus condiciones de la garantía de acceso cierto y seguro al material aprovechable, recuerde reciclaje sin recicladores es basura.

Por Juan Guillermo Monroy Herrera. Abogado, Especialista en Servicios Públicos. Asesor de Alianza Separa. Espacio de opinión para el Noticiero La Devuelta

Detrás del COVID-19: La solidaridad, la cooperación y la confianza reducen nuestra fragilidad

Como resultado de la cuarentena obligatoria generada por la pandemia COVID-19, muchas microempresas y trabajadores independientes de algunos sectores de la economía se han visto afectados seriamente en sus finanzas. Precisamente en esta coyuntura, tanto el gobierno nacional, como la banca tradicional y, en especial, el sector cooperativo, han diseñado políticas, paquetes y programas de alivios, para estos sectores tan golpeados con la crisis.

Confiar, por ejemplo, fue una de las primeras entidades del sector financiero en anunciar unas medias de alivios hasta por 60 días en los pagos de los créditos de los asociados, especialmente dirigidos a microempresas y trabajadores independientes, que la estaban pasando muy mal por esta época. Efecto de esta decisión, al día de hoy se han entregado más de 300 mil millones de pesos en 17.610 operaciones aplicadas en alivios a muchos asociados y asociadas que hoy tienen una preocupación menos.

A nivel estatal, el gobierno ha anunciado algunas medidas de alivio para las microempresas, entre las que se encuentran: el programa Bancoldex Colombia Responde con periodos de gracia y subsidio en los costos de los créditos; como también el programa Unidos por Colombia del FNG por un valor superior a los 12 billones de pesos, el cual el gobierno subsidia la comisión del FNG hasta por un 75% en el valor a cancelar por el microempresario, facilitando así la posibilidad de que muchas más personas puedan aplicar a estos créditos. Es importante mencionar que estos programas fueron diseñados para apoyar a las microempresas en su necesidad de capital de trabajo y de pago de nóminas de sus empleados y que pueden solicitarlos por medio de su entidad financiera de confianza.

Finalmente ningún esfuerzo es suficiente para apoyar y generar alivios para los microempresarios en esta contingencia, se debe seguir trabajando de manera solidaria en sinergias con el sector público y privado diseñando programas y ayudas a este sector afectados, por eso, nos quedamos con algunas reflexiones de cara a los retos para el gobierno en tiempos de pandemia, como lo son: programas de nuevos emprendimientos para los microempresarios que no logren sobrevivir y cierren sus negocios, con acompañamiento técnico, académico, capital semilla, se deben diseñar programas de garantías para poder acceder nuevamente al sistema financiero así como programas de fortalecimiento a las microempresas en toda la cadena de valor de su emprendimiento.


Por Esteban Osorio Arango. Director del Segmento de Trabajadores Independientes en Confiar Cooperativa Financiera . Espacio de opinión para el Noticiero La Devuelta

¿Solidaridad o voluntariado?

 

Por: Pedro Chica Quiroga – Abogado Universidad de Antioquia

Las comunidades más vulnerables en las comunas populares de Medellín han propuesto a la alcaldía y al Gobierno Nacional, mediante un “Pronunciamiento Público – Alerta temprana Zona Nororiental de Medellín…” atender la “Falta de condiciones socioeconómicas y prevención Covid-19…”. En esta propuesta se disponen a apoyar las acciones efectivas de oferta institucional que demande esta emergencia sanitaria.

Esta intervención de la comunidad organizada da cuenta de una actitud propositiva y de compromiso, en el plano de la resolución de problemas críticos pero a la vez estructurales como la pobreza o “vulnerabilidades”-como la denomina Lucía Gonzales, exdirectora de la Casa Museo de la Memoria-. Efectivamente esta debería ser la oportunidad de oro para el mandatario Daniel Quintero, y sumarse a un equipo magnifico para superar la crisis en las comunas de mayor riesgo por sus condiciones histórica de exclusión socioeconómica.

El señor alcalde, debería ya parar su pose de campaña en la farándula y los medios, para venir a los barrios. Llegar a estos lugares donde hacía oraciones a la virgen para pedir votos y ahora viene con la fuerza pública a aplaudir contra la tristeza. Es la hora de ponerse serios, respetado señor Daniel Quintero, para acompañar la propuesta que suscriben 69 Organizaciones sociales, colectivos y procesos comunitarios junto a 17 actores académicos.

Ahí le dicen apreciado alcalde, la necesidad urgente de invertir recursos públicos, directos y efectivos -que ya tiene facultados en sendos decretos de declaratorias de emergencia-, en la red de salud pública en los barrios; asunto que no se resuelve llegando allí en las noches a pedir aplausos en las patrullas de la fuerza pública.

Ese grupo responsable de organizaciones sociales y la academia, le dice que resuelva en medio de esta crisis -y yo digo que ojalá para el largo plazo- la reconexión definitiva de los servicios públicos; el mínimo vital del agua por ejemplo. Están convocándolo a ejercicios de solidaridad cierta, y poder “generar medidas diferenciadas para las y los pobladores de barrios populares que viven en inquilinatos o piezas y viven del sustento diario; madres cabeza de hogar, adultas y adultos mayores que no tienen ingresos; niñas, niños, adolescentes y jóvenes con bajos niveles de nutrición; población migrante proveniente de Venezuela; venteras y venteros ambulantes; artistas callejeros y en general todas las personas que dependen de la economía informal que no tienen un empleo estable. Además de revisar los impactos de la recesión económica en pequeñas empresas y organizaciones socio-culturales del territorio.”

Se trata de una alerta temprana que ilustra y permite atender, con dignidad y en clave de inclusión, abastecimiento de alimentos, techo, ingresos básicos del día a día, atención sanitaria y de salud públicas con promotores comunitarios, educación pública vía conectividad y tecnología de 4ta generación -tan proclamada en sus discursos señor alcalde y tan escasa en estas laderas y barrios de la marginalidad-.

Al final del día, queda la satisfacción por acciones de liderazgo comunitario y organización social. Éstas me ponen de presente el pensamiento del entrañable Jorge Bernal Molina. Él planteaba la necesidad que tenemos de superar varias formas de pobreza: “sobre la escasa libertad en materia económica y social en Medellín…” se requiere que, “de las diversas formas en que se expresa la pobreza es importante hablar de la pobreza de ciudadanía, en términos de la imposibilidad de ejercer plenamente los derechos de todos los sujetos de la sociedad.”

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