¿Quién quiere callar a los medios de comunicación comunitaria de Medellín?

¿Quién quiere callar a los medios de comunicación comunitaria de Medellín?

En el Noticiero La Devuelta iniciamos una nueva semana preguntándonos por la democracia en la ciudad de Medellín y quién quiere callar a los medios de comunicación comunitaria, medios fundamentales para el fortalecimiento de la participación social propia de una democracia participativa como lo dicta el Estado de Derecho que somos en Colombia.

No sólo el derecho a recibir información de la administración municipal en igualdad de condiciones a los medios comerciales, es también el derecho a que se respete nuestras agendas informativas y el derecho a las comunidades de expresarse libremente como actores sociales y políticos que actúan a través de los medios de comunicación comunitaria.

¿De qué democracia hablamos cuando se vulnera el derecho a la libertad de expresión de los medios de comunicación comunitaria?

La Constitución colombiana en el artículo 20 dicta el derecho a la libertad de expresión y a la no censura de los medios de comunicación sin discriminación alguna.

En Medellín a 2019 existían aproximadamente 200 procesos y medios de comunicación comunitaria, según el directorio de medios de la Alcaldía de Medellín. Entre estos medios se encuentran los periódicos comunitarios de los 5 corregimientos de la ciudad, a través de los cuales las comunidades se expresan y se narran las realidades locales. Este volumen de procesos y medios de comunicación comunitaria motiva otra pregunta fundamental: ¿Qué dejan de saber las comunidades cuando se censura al medio de comunicación comunitaria de su territorio?

El periódico Ciudad Rural en San Antonio de Prado se vio obligado a cambiar su editorial, ante las presiones generadas por el interventor que acompañaba el proceso del periódico financiado por presupuesto participativo en la Alcaldía de Federico Gutiérrez, en el periodo 2016-2019. Esta es la historia que nos cuenta para la sección ¡Ey, mi devuelta!:



Censurar a un medio de comunicación comunitaria es atentar contra la democracia. Los medios de comunicación son fundamentales para la formación de una ciudadanía con capacidad de tomar decisiones informadas.

Durante esta semana seguiremos buscando respuestas a las preguntas que surgen respecto de la libertad expresión en nuestra ciudad, escucha el Noticiero La Devuelta de lunes a viernes a las 5:00 p.m. con retransmisión al día siguiente a las 7:30 a.m. por los 101.4 FM , nuestra página web y en vivo por Facebook Live.

La salud es una devuelta que no podemos fiar

La salud es una devuelta que no podemos fiar

Desde que tengo uso de razón, la salud para mi ha sido una gran preocupación. No hay nada más jodido que recordar que no me puedo enfermar porque no estoy afiliado a ningún regimen de salud contributivo y que en el SISBEN no me reciben porque no hago parte del nivel 1 y 2.

Siempre el derecho a la salud a estado en un limbo. Que estoy afiliado pero que en esta IPS no me atienden. Que estoy afiliado pero que que ese medicamento no lo cubre el POS. Que no me atienden porque mi empleador tiene 5 días de atraso en el pago.

Mejor dicho, siempre hay una razón para que no se nos presente los servicios de salud como un derecho que todo tenemos, sino como una mercancía por la que tu pagas para recibir atención.

Ahora más que nunca a muchos les embarga el temor de estar afiliado a una empresa de salud que está en quiebra y que quizás no es por la contingencia actual, sino por los manejos oscuros que este sector a tenido año tras año. Que el cartel de los medicamentos, que los recursos para las enfermedades de alto costo que no aparecen, que la inauguración de hospitales dotados con todo que nunca se conocen…. En fin, es como si habláramos de algo vital para nuestras vidas pero que no podemos alcanzar.

Y en todo esto ¿dónde están nuestros gobernantes y entidades de control haciendo la veeduría a este derecho vital que se nos vulnera cada día y cada vez con mayor intensidad?.   – Que el despido masivo de médicos, que salarios irrisorios para quien nos ayudan a conservar la vida, que hospitales sin la dotación necesario para cumplir la misión….. y tengo que parar porque me quedaría hablando de cada una de las frustraciones que a diario vivimos como ciudadanos.

Hoy el derecho a la salud marca el rumbo del mundo.  De la calidad en la prestación de los servicios de salud depende que cada país mañana pueda decir si afrontó o no la crisis de manera adecuada.   Así que señor presidente, señor alcalde y señores concejales, pónganse los pantalones para defender este derecho fundamental; para eso los elegimos. La salud es una devuelta que no podemos fiar.


Leo Buenafuente de La Calle – Editorial de La Esquina Radio para el Noticiero La Devuelta

Economías justas

Economías justas

¡A ver, a ver, a ver! todavía no me cuadra ¿Qué dejaré de pagar este mes para ajustarme a mi nuevo salario?. Hmmmm, creo que lo encontré. Voy a aplazar las cuotas del viaje que tengo previsto para el sur del país, mientras pasa toda esta contingencia.

Es que en este tiempo de crisis es necesario que nos ajustemos a los cambios que necesitamos hacer para seguir avanzando y uno de ellos es el de la economía doméstica.

Mi situación no ha sido nada fácil. Trabajo en una empresa de mensajería y ahora no es que se este moviendo mucho. La semana pasada el dueño nos reunió y nos contó en qué situación se encontraba la empresa. Y la verdad me puse en su lugar, pues… si la empresa no genera ingresos no va tener dinero para cancelarnos la nomina.

Así que él nos propuso una pequeña disminución del salario – que para mi es muy grande- y así poder conservar todos los empleados.

Yo no lo pensé mucho, pues la verdad en esta época lo que se necesita es trabajar mancomunadamente y me dispuse a hacer mis ajustes económicos. Se que este viajecito que tenía pendiente lo puedo hacer más adelante.

La invitación que quiero hacerles hoy es a estar alertas con su trabajo. Revisen bien que cada una de las propuestas de cambio laboral que les propongan, si tengan todo el soporte legal. Es decir que en el caso mio, la verdad la empresa no tiene como sostener toda la nomina y por eso me acojo a la propuesta.

Que las decisiones no sean un abuso laboral para seguir atesorando dinero, que las decisiones sean por la búsqueda de un bienestar colectivo.


Leo Buenafuente de La Calle – Editorial de La Esquina Radio para el Noticiero La Devuelta

Una vida de plenitud

Una vida de plenitud

Es que hoy he estado muy reflexivo y un poco nostálgico. Pues ayer estaba leyendo las noticias y me encontré con esto: “Muchos adultos mayores son maltratados en sus hogares o abandonados en las calles. Algunos, son dejados en hospitales y clínicas de la ciudad, y nunca regresan por ellos. Alberto García con 67 años, por ejemplo, no corrió con la misma suerte de William. Se dedica al reciclaje y vive en una habitación en situaciones precarias en la Comuna 13, sin apoyo de su familia.

Si en la sociedad de hoy, la vejez significa soledad, desamor y maltrato ¿para qué queremos llegar a viejos?. Se dice que la plenitud de la vida es la vejez, pues en ella conjugamos la sabiduría vivida, la experiencia y la madurez, entonces ¿por qué abandonamos a nuestros viejos?

El derecho a una vejez digna es garantizar la conservación de la sabiduría de las tradiciones ancestrales y por supuesto de nuestra memoria.

¿Qué esta pasando con los dineros públicos destinados para esta población? es una pregunta que me quedó después de leer este artículo. Así que me vine a recorrer las calles y a conversar con personas adultas mayores y poco a poco les fui preguntando qué les falta para tener una vejez feliz y me fueron diciendo que una pensión acorde a sus necesidades, que espacios para el sano esparcimiento y recreación, que compañía, que un empleo que les permita estar ocupados….. bueno un sin fin de necesidades.

Pero la que más me llamó la atencion fue la respuesta de: ME FALTA AMOR Y COMPAÑÍA, dos necesidades básicas que vienen del hogar; ese que ellos por muchos años llevaron en sus hombros para “sacar la familia adelante”, como dice el dicho. Hogares que construyeron con sus manos campesinas, con madrugadas y trasnochos, bajo el sol y la lluvia y muchos de ellos con hambre para que sus hijos pudieran comer.

Esta vez les quiero proponer que autoreflexionemos, si en nuestro hogar, le estamos negando el derecho a una vejez digna a nuestros padres y abuelos. Cada vez que llegamos a casa y no los saludamos, cuando no les damos un abrazo y les decimos que los queremos, cuando no ayudamos con su movilidad, cuando no los tomamos de las manos y los invitamos a pasear por el barrio y a tomar el sol. Cuando no escuchamos con atencion sus memorias, historias y hasta sus tristezas.

Que a partir de hoy el derecho a una vejez diga empiece por casa, con esas acciones cotidianas de amor. Recuerden que todos nos vamos poniendo viejos.


Leo Buenafuente de La Calle – Editorial de La Esquina Radio para el Noticiero La Devuelta

El COVID-19 y la discapacidad en Medellín: Retos y Desafíos

El COVID-19 y la discapacidad en Medellín: Retos y Desafíos

Según cifras oficiales, Medellín tiene registradas alrededor de setenta mil personas con discapacidad. Cifra que dista significativamente del estimativo de la ONU, que calcula que un quince por ciento de la población MUNDIAL vive con algún tipo de discapacidad, más cuando la ciudad se aproxima a dos millones quinientos mil habitantes.

Debido a sus condiciones, entre ellas las topográficas, disfrutar del derecho humano a la accesibilidad universal e integral, como eje potenciador de los demás derechos humanos, resulta un poco más complejo. Complejidad que se acentúa con la emergencia del COVID-19 y las medidas escasas y tímidas de la Administración Municipal, que responden como una reacción a la presión de la población con discapacidad, sus familias y su personal de apoyo y asistencia y no porque exista pleno conocimiento y concienciación de esta, con respecto a las demandas, derechos y libertades que deben promoverse, protegerse y asegurarse en condiciones de igualdad y con el respeto de su dignidad inherente, tal como lo establece el propósito de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, promulgada el 13 de diciembre de 2006 en Naciones Unidas y que Colombia adoptó y ratificó, asumiendo la calidad de Estado Parte y por ende obligado a cumplir todas sus disposiciones.

Afrontar una emergencia es tarea ardua. Pero se incrementa su dificultad cuando persiste la invisibilización de una comunidad históricamente marginada y con pocas oportunidades. Y ello ha ocurrido con el Gobierno municipal, que ha emprendido diversas acciones y medidas para garantizar la vida, la dignidad, la salud y el bienestar de todos sus habitantes. Sin embargo, ha dejado de implementar ajustes razonables, acciones afirmativas, uso de lenguaje sencillo y claro, comunicación aumentativa y alternativa, pictogramas, lengua de señas, audiodescripción o cualquier medida de equiparación de oportunidades, que garanticen y aseguren que todas las personas con discapacidad conozcan de ellas. No por un capricho del sector, no por un imperativo constitucional y legal, que la misma Convención citada enfatizó al señalar en su artículo 11: “Los Estados Partes adoptarán, en virtud de las responsabilidades que les corresponden con arreglo al derecho internacional, y en concreto el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, todas las medidas posibles para garantizar la seguridad y la protección de las personas con discapacidad en situaciones de riesgo, incluidas situaciones de conflicto armado, emergencias humanitarias y desastres naturales.”

Entonces podrá responder la Administración Municipal que, durante los meses de abril y mayo, desde el Equipo de Discapacidad se entregarán más de siete mil novecientos Apoyos económicos; que ayudas humanitarias, recursos de Colombia Mayor y de Familias en Acción, también llegan a la población con discapacidad, sus familias, personal de apoyo y asistencia. Y claro ¡qué tienen que llegar!, es un deber constitucional del Estado, garantizar su mínimo vital y sustento. Empero, hay que ir más allá de la mera asistencia, que hoy se requiere. La apuesta es más desafiante: deben implementarse estrategias que cumplan criterios de accesibilidad universal e integral, diseño universal y cuando la situación lo amerite, CREAR y aplicar Ajustes Razonables, en aras de promover, proteger y asegurar en igualdad de condiciones el disfrute de todos los derechos a la población con discapacidad, pero no solo para esta contingencia, sino que sea una política institucional y que haga parte de las buenas prácticas de la Administración Municipal en su cotidianidad.

Y es que Medellín, el 3 de diciembre de 2019, actualizó su política pública de discapacidad, mediante el Acuerdo 144 del mismo año. Se sabe que una política pública es un papel que puede ser útil para cumplir con indicadores institucionales. Pero también, puede constituirse en el instrumento de cambio y de transformación. Así que es deber de la población apropiarse y hacer real lo plasmado en dicha política pública. La emergencia humanitaria es una oportunidad de unificar esfuerzos sectoriales, para empezar a gestionar y manifestarse como una comunidad integrada por las personas con discapacidad física, talla baja, visual, auditiva, intelectual, psicosocial, familiares, personal de apoyo y asistencia, que si bien tienen necesidades particulares, convergen en intereses comunes: el goce efectivo y en condiciones de igualdad material de todos sus derechos humanos. Que la crisis del COVID-19 sea una oportunidad de cohesión, no de unanimismo; de llegar a consensos, respetando el disenso; de fortalecer la unidad, sin ningunear la particularidad; de ser un actor que incide e influye en las decisiones de ciudad; y no simplemente un número más de las estadísticas. ¡De todos depende!


Por Yobani Vásquez Giraldo, persona con discapacidad visual. Abogado, docente universitario e interesado en temas de discapacidad. Espacio de opinión para el Noticiero La Devuelta

Musea Mujer

Musea Mujer

Por primera vez en décadas, podría decir que desde los años 40 del siglo pasado, el Museo está por fuera del encuentro diario con el centro y las comunidades. Eso nos hace sentir un poco perdidos. Nos imaginamos las calles vacías, las carreras desoladas, los niños sin nosotros, los que viven en la calle, los que sienten el amparo en el deambular. Y hoy el panorama invita a quedarse quietos, lo cual no parece viable para este centro, corazón acelerado de Medellín. La Plaza desolada, el gigante Palacio en reposo, si pensaran, si pudieran hablar, tal vez no quiseran este tipo de mutismo.

Mientras tanto, mientras todo gira en silencio y se siente acallado, volvemos a algunos de nuestros vecinos más queridos: las mujeres. Ellas trabajanado junto a nosotros, como esfinges al lado de las que el arte glorifica, con su vida y sus voces, sus testimonios y sueños nos han cambiado y han cambiado a nuestra institución. El Museo, que se designa como si fuera un contenedor de lo masculino, a través de ellas ha cambiado y entre algunos es más bien una Musea. La Musea.

Una Musea es una mujer, creadora, creativa, vientre de transformación y acojida. Hemos abierto nuestras puertas haciendo del edificio una semilla y de la colección el entorno fértil. Nuestro diario vivir, donde sea que estemos, igual que lo femenino, está puesto en la siembra y en lo común como forma de poner en la tierra la cosecha que es una forma de estar juntos en forma diferente, pero en el ritmo diario de los días.

Hemos vivido desde muchas acciones: una bibioteca abierta, la consentida y sus curadurías, la esquina y las noches de canciones y vida, los tendederos de ropa y una huerta en la calle. Seguiremos activos en esta forma de cocinar la vida desde el cuerpo, la vida y el arte. Mujeres guerreras, empoderadas, arte y creación.


Por María del Rosario Escobar, directora del Museo de Antioquia. Espacio de opinión para el Noticiero La Devuelta

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