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Lunes, julio 15, 2019

Las Naciones Unidas declaran el 20 de junio como el Día Mundial de los Refugiados. Este es un llamado a la solidaridad, al vernos todos como hermanos y al actuar sin importar las fronteras, sino el respeto y la dignidad por la vida.

Hoy La Asociación Palco y su Emisora comunitaria La Esquina Radio le rinde un homenaje a esos más de 68 millones de refugiados que existen alrededor del mundo, a quienes han tenido que abandonar sus hogares, sus tierras y sus vidas, para ir en busca de un refugio donde conservar lo poco que les queda, por ello hoy, nuestro corazón late para que sus sueños sigan vivos y para que Colombia sea un refugio de amor, respeto y que garantice los derechos fundamentales a todos para los que Colombia hoy es su refugio.

Este especial es un homenaje para nuestros hermanos y hermanas venezolanas.

El migrar es un acto heroico. Más allá de nuestro cuerpo y las necesidades que hagan que este se desplace, nuestra alma suele quedarse en ese suelo que se ama. Allá tantas veces se quedan esas personas que hacen parte de la vida, y con ellos, además de los recuerdos se queda la esperanza de volver, de no perder la lucha y esperar que todo vuelva a ser por lo menos parecido a lo que alguna vez fue.

Los proyectos de vida se desdibujan y parecen agua que se va entre los dedos, la familia tantas veces se deja atrás y ni que decir de esos hermanos de la calle que nos ha regalado la vida, de esos, ya ni esperanzas quedan para volverles a ver, para volver a reír junto a ellos.
Ahora solo queda mirar hacia el frente, tener valor y tratar de construir con lo que vamos hallando en este nuevo camino.

El derecho a la familia se ve fuertemente vulnerado al tenernos que marchar, cientos de padres han dejado a sus hijos e hijas, cientos de madres han visto partir a los retoños de sus entrañas. Hoy no queremos más que las familias se separen, hoy apostamos por un mundo donde el estar juntos sea una posibilidad, una realidad. Hoy Colombia se convierte en un refugio para el reencuentro y en un espacio para que el amor siga floreciendo y se tenga la posibilidad de un hogar.

Pero el camino también nos traerá fuerzas, nos permitirá descubrir nuevas tierras y si eres tan fuerte para no tener miedo, seguro, encontraras nuevos horizontes.
Tendrás nuevas oportunidades y podrás descubrir lo grande que es el mundo, lo inmensa que es la bondad y el sin número de oportunidades que a pesar del dolor, podrás descubrir.

Dejar nuestro país, nuestras costumbres y esos lugares que siempre habitamos suele ser la prueba más difícil de la vida. Hoy en Venezuela ocurre un gran éxodo debido a las inmensas carencias en necesidades básicas, en este país la economía está por el suelo, no se consiguen medicamentos ni siquiera para las enfermedades mínimas y en ese transcurso de la vida se han ido personas que nunca volveremos a ver,  ese último adiós es algo que también nos niega el refugiarnos.

Desde todos los lugares de Venezuela han llegado nuestros hermanos, sin importar la región, el acento o el color, han ido arribando a nuestro país personas cargadas de historias e ilusiones de lo que algún día fue su país y hoy sueñan vuelva a ser. Y aunque no para todos ha sido fácil y no siempre las sonrisas han estado presentes, es bueno resaltar que siempre, a pesar de los estigmas, el apoyo y el amor han estado latentes.

Aunque tengamos que partir de donde nacemos, hay días donde debemos ser más fuertes, donde el alma, como dicen, no se puede arrugar ni por un instante y debemos mirar al frente, mantener la dignidad intacta y luchar por esos que están lejos, por el deseo infinito de volverles a abrazar y mirarles a los ojos para saber que todo ha vuelto a estar bien, aunque no sea en la misma tierra.

La travesía no sabremos cuanto ha de durar, muchas veces creeremos que llegamos al lugar que buscábamos y luego de unos días tendremos que volver a caminar. En medio de las ventas ambulantes y la resistencia del corazón tendremos que sobrevivir por días, meses y hasta años. Las galletas serán nuestro sustento, y a su vez, serán el aporte de esas bocas que no han podido migrar, que están allá con la esperanza de que todo vuelva a ser como antes.

El camino siempre estará lleno de esperanza, aunque parezca no existir la luz, siempre existirán pequeños destellos que no nos dejaran desdibujar nuestra sonrisa. No podemos permitir que nos roben nuestras esperanzas, que corten nuestras alas y nos quiten eso que sabemos que existe dentro de nosotros.

Cuando la salud aqueja nada parece dar resultado, a veces la vida parece apagarse. Cuando tienes a tu cargo a alguien que debe tomar medicamentos y recibir atención especial, pero estos derechos le son negados, sientes que tu vida, que la vida de esa persona no importa para los demás, la impotencia se adueña de ti. El derecho a la salud es uno de los derechos más vulnerados para los refugiados, todos merecemos tener condiciones dignas y atención inmediata para casos especiales

La vida cambia por completo y no tendrás otra alternativa que adaptarte. Dejar atrás lo que parece la vida es inmensamente doloroso, el corazón se ha quedado del otro lado de la frontera y las lágrimas parecen haberse acabado. Ya lo único que tienes por hacer es llenar de esperanzas el alma y caminar, caminar, caminar. No podemos parar ahora, no sabremos cual largos sean los días, las noches y cuantas llagas se hagan en los pies, lo único que puedes hacer es ser fuerte así ahora parezca no existir el mañana..

Durante la historia, nos hemos visto obligados a desplazarnos por cientos de motivos. Hoy Colombia es refugio para millones de venezolanos pues en su país el derecho al trabajo se ha visto fuertemente vulnerado, su economía vive una grave crisis, jamás vista, y con el trabajo de un mes ya ni alcanzaba para comer una semana. Y este es solo uno de los derechos fundamentales que se vulneran hoy por hoy en nuestro vecino país.

Solo cargaras lo necesario. Los recuerdos se guardaran en el corazón para siempre, ahora no podemos cargar con ellos. No sabremos cuándo terminará el camino, la travesía puede ser larga y hasta infinita.
Debes ser fuerte y no desfallecer, te encontraras con cosas duras y lo único que debes hacer es callar y tratar de seguir sobreviviendo. ¡Serás fuerte!

El camino no siempre será fácil, deberás tener tesón, confianza en ti y no permitir nunca que tu animo desfallezca.
Deberás ser más fuerte que nunca y el miedo se tendrá que quedar atrás, no puedes permitirte pensar, debes caminar, seguir caminando y pensar que sí lo puedes lograr, que nada te será imposible.

Esos paisajes que recordamos ya solo se llevarán en el alma, esas tardes cuando los niños jugaban en tranquilidad y todo hacia parte de nuestro hogar, de ese hogar que pensamos jamás se acabaría, ya solo alimenta nuestro recuerdo de esos tiempos que se añoran donde todo, mal que bien funcionaba y los días pasaban entre sonrisas y sueños por cumplir.
¿Cuándo regresarán esos tiempos y el retorno se hará posible?

Marcharse siempre traerá infinitos miedos, el camino es incierto y nunca sabrás lo que te espera, de lo único que sí hay seguridad es que todo será distinto.
La única esperanza es pensar en un mejor futuro, un futuro que está por delante, que espera ser construido y tu desde lo más profundo del corazón esperas cuente otra historia.

Los sueños siempre seguirán vivos, sin importar lo mucho que nos vulneren. Nadie podrá decirte nunca que no podrás alcanzar tus metas, que no podrás seguir cantando para tu vida y que no podrás seguir bailando para construir nuevos caminos. Y aunque no suene del todo cierto, quizás, puedas encontrar otro hogar fuera de tu hogar, así que continúa caminando.

El camino trae enormes peligros. Cuando debes desplazarte de tu país de origen para irte de refugiado a otro que ni conoces, la aventura suele ser hostil. El estar indocumentado y no tener derecho a tus derechos fundamentales, no tener derecho a la identidad, a la salud, a la alimentación, a la educación, parece de otro mundo, parece que vivieras un sueño, una enorme pesadilla.

Cuando además de ti, debes cargar con esas pequeñas vidas que llevas a tu lado y cuando para ajustar en el vientre vuelve a nacer la vida, el viaje, el camino parece interminable. Pero debemos continuar, por ellos sobre todo, por esas pequeñas sonrisas inocentes que no lo entienden, pero que sienten a diario que el hambre aprieta.
por sus sueños, por los nuestros y por esa nueva esperanza de la vida.

Que la música no se apague, que la voz siga prendida y el espíritu eche fuego, pues nadie podrá apagarnos.
La lírica nos permitirá contar otras historias, y a su vez, nos permitirá contar las historias que hoy nadie ha podido contar. El camino nos hace hermanos, y como hermanos, podremos sobrevivir más fácilmente, sin miedos, sin rabias y con la inmensa dignidad de saber que a pesar de las dificultades seguimos haciéndolo bien, con inmensa fe

Ser padres implica una responsabilidad enorme, muchas veces los pasos que nos guían a esos nuevos lugares tienen que ver directamente con esos sueños para ellos que ahora se han convertido en nuestros sueños. Para que nuestros pequeños puedan narrar otras historias, puedan visualizar otro futuro y alejarse de esos horrores que tantas veces parecen interminables.

Este 20 de junio queremos hacer un llamado a la solidaridad, queremos acompañar a todos los refugiados en su camino por un momento, para decirles que no están solos, que sin importar lo oscuro que parezca el camino siempre existirán personas que servirán de luz para hacer esos días menos difíciles y devolverles por un momento esa dignidad que parece perdida.

La Asociación Palco y La Esquina Radio agradecen tu compañía, tu apoyo y humanidad para entender que no se trata de un fenómeno caprichoso, sino de una inmensa problemática mundial que han generado unos pocos en el poder para su beneficio y la cual hoy afecta a millones de personas inocentes.

¿Y tú qué estás poniendo en el camino para que Colombia sea un buen refugio?

Conoce AQUÍ la campaña radial del mes de junio: Colombia mi refugio, Colombia tu refugio.