Desde la Asociación Palco y La Esquina Radiocelebramos el cierre de Puntadas de Paz, una apuesta valiente por la construcción de paz en Medellín. Durante 18 meses, esta iniciativa liderada por la Corporación Surgir, con el respaldo de Fad Juventud y la financiación de la Generalitat Valenciana, tejió procesos de transformación social con enfoque de género, derechos humanos y paz positiva.
En una ciudad marcada por las heridas del conflicto y la fuerza de la resistencia comunitaria, Puntadas de Paz entendió que la paz no se decreta: se construye desde lo cotidiano, con voces diversas y procesos colectivos. Por eso, acompañó a 18 organizaciones sociales del Distrito de Medellín en su ejercicio de exigibilidad de derechos, promoviendo escenarios de formación, incidencia política y diálogo intersectorial.
Uno de los logros más significativos fue el diplomado Construcción de Paz-es, que certificó a 41 personas en herramientas para la incidencia política, el liderazgo comunitario y la construcción de paz. Más que fortalecer habilidades técnicas, este proceso reconoció saberes previos, prácticas organizativas y experiencias de resistencia que habitan los territorios. Como valor agregado, 27 niñas, niños y adolescentes se vincularon a un espacio de cuidados paralelo, diseñado para su acompañamiento desde aportes y sentidos pedagógicos, lo que enriqueció el proceso formativo al integrar dimensiones intergeneracionales y de cuidado en la construcción de paz.
En el ámbito empresarial, cinco compañías —Juana Bonita Colombia, Comfama, Distribuciones Aristizábal Duque, Integra: Soluciones Alimentarias y Gris Verde S.A.S.— abrieron sus puertas a más de 200 personas para reflexionar sobre justicia restaurativa, desnaturalización de la violencia y el papel de las mujeres en la paz. Se tocaron más de 60 puertas del sector industrial y comercial del Valle de Aburrá, demostrando que el compromiso empresarial con la paz es posible y necesario.
La exposición Puntadas de Paz, con 40 metros lineales de memoria, arte y reflexión, se presentó en cinco grandes encuentros de ciudad, en alianza con el Bazar de la Confianza, la Red de Bibliotecas de Medellín y el Paraninfo de la Universidad de Antioquia. Más de 600 personas recorrieron esta muestra que visibilizó las voces de la niñez, la juventud, las comunidades, los liderazgos de las mujeres y las empresas que se sumaron al tejido de propuestas concretas para una paz incluyente.
Como parte de la estrategia de transferencia de saberes, se entregaron más de 100 cajas de herramientas pedagógicas —fanzines, tarjetas de roles, ruletas y tótems— a organizaciones locales, departamentales y nacionales. Estos dispositivos metodológicos fueron diseñados para facilitar procesos formativos, promover el diálogo significativo y replicar prácticas transformadoras en diversos contextos.
Uno de los componentes más sensibles del proyecto fue la producción de 12 cápsulas audiovisuales que visibilizan experiencias transformadoras en salud colectiva, empresa, comunicación, democracia y educación emocional. Cada cápsula recoge el testimonio de mujeres que han sido clave en la construcción de paz en Medellín. Estas piezas funcionan como herramientas pedagógicas y comunicacionales que amplían las comprensiones sobre cómo se construye la paz en contextos comunitarios, educativos e institucionales.
Y desde Palco, nos sentimos honradas de haber co-creado 16 podcasts que abordan reflexiones sobre la paz desde múltiples voces. Esta propuesta educomunicativa invita a la escucha activa, el diálogo y la acción, reconociendo la incidencia en las poblaciones y territorios. Puedes escucharlos en https://asociacionpalco.org/al-hilo-con-la-paz/
La sistematización de la experiencia también fue compartida como parte del cierre del proyecto. Este documento recoge buenas prácticas, metodologías y aprendizajes acumulados, ofreciendo una hoja de ruta para quienes deseen replicar o adaptar esta apuesta en otros territorios.
Desde la firma del Acuerdo Final de Paz en 2016, el debate ha evolucionado: de la negociación a la implementación, y ahora a la construcción cotidiana. En este contexto, Puntadas de Paz se posiciona como una respuesta concreta al desgaste social, la indiferencia y la desesperanza que aún persisten.
Uno de los hallazgos más potentes del proceso ha sido la suma de voluntades y la articulación intersectorial entre organizaciones sociales, empresas, instituciones públicas y actores comunitarios. Esta urdimbre de la paz, tejida a muchas voces, demuestra que la transformación es posible cuando se construyen puentes entre sectores, se reconocen saberes diversos y se apuesta por el diálogo como herramienta de cambio.
Pero Puntadas de Paz no cierra con respuestas definitivas. Deja preguntas que nos interpelan y nos invitan a seguir bordando:
- ¿Cómo sostenemos en el tiempo los procesos de articulación intersectorial para la construcción de paz?
- ¿Qué roles juegan las mujeres y las juventudes en la construcción de una paz transformadora desde los territorios?
- ¿Qué narrativas necesitamos fortalecer para que la paz deje de ser un discurso y se convierta en práctica viva?
Puntadas de Paz deja una huella profunda en Medellín. Una huella tejida con hilos de formación, incidencia, arte, memoria y diálogo. Una huella que invita a seguir bordando la paz desde los territorios, reconociendo que cada puntada cuenta, que cada voz transforma, y que la paz se construye cuando nos encontramos para imaginar y actuar juntas y juntos.
